Después de la segunda Guerra Mundial, mientras la radiodifusión comercial se orientaba hacia los nuevos sistemas de alta fidelidad: Frecuencia Modulada (FM), en el año 1947 principió a funcionar la televisión.
Radiodifusión y TV son actualmente valiosos auxiliares de la prensa y del cinema, (que según moderna definición decretada en 1963 por el Concilio Vaticano II constituyen en conjunto las “Comunicaciones Sociales”). Además de servir al progreso en aplicaciones audiovisuales en diferentes ramas, e inclusive las educacionales, artísticas, comerciales e industriales.
Todo ello fue posible en aquel país gracias a que allá existía plena libertad de industria, de iniciativa privada, libre comercio de esos aparatos y legislación antimonopolista.

Radioafición

También en aquella época de los años veinte, en los Estados Unidos quedó restablecida la licencia de funcionamiento a las estaciones de radioaficionados con la condición de que experimentaran en el sector del espéctrum electromagnético que la ingeniería y la ciencia -por motivos que sería largo explicar- no utilizaban; lo consideraban inservible. Baste decir que la decisión de aquel gobierno fué: los canales desde los 20.000 metros hasta los 300 m de longitud de onda están ya ocupados por los importantes servicios públicos, oficiales, militares, marítimos. Si ustedes desean experimentar, tienen que situarse en el sector de las frecuencia mas altas de los 1.000 Kilociclos, que está totalmente desocupada y cuyo eventual alcance a distancia es desconocido, (ondas mas cortas de los 300 metros).

Como resultado de esa disposición, los radioaficionados descubrieron las preciosas ondas “cortas” y sus peculiares características de propagación diurna y nocturna, de lo cual surgió el hallazgo de los
estratos ionosféricos que reflejan a gran distancia las radioondas; la influencia de las manchas solares etc; inventaron muchos circuitos y accesorios usados en aparatos de radio y además suministraron
ellos también, a la industria de la radio y a la de comunicaciones gran cantidad de personal técnico y de ingeniería.
Así fue como la radioafición y la radiodifusión dieron lugar al nacimiento y crecimiento de la electrónica, que hoy se extiende a los computadores y vehículos espaciales, radiomédica y una infinidad otras ramas.

En Colombia

La Radio Difusora Nacional HJN, del Ministerio de Correos y Telégrafos, en Puente Aranda, Bogotá en la frecuancia de 690 Kilociclos onda larga “…fué suministrada por la casa Tefunken de Berlín en el año 1924; atendió a su montaje el técnico de la misma casa, señor Richard Schoesser, y fue inagurada el 7 de agosto de 1929..” (tomado de la Memoria del Ministerio de C. y T., año 1930)

Ese último dato confirma que la Radiodifusora Nacional de Colombia fue estrenada el 7 de agosto de 1929 y no el 1° de febrero de 1940 como erróneamente se ha publicado por los inauguradores de la segunda y tercera generación. Quitarse once años; aparecer mas joven puede ser vanidad femenina, pero tratándose de radiodifusoras las comerciales suelen orgullosamente declarar su antigüedad, y si pudieran se agregarían años. No se entiende por qué la del Gobierno Haga lo contrario.

Se necesitaron 5 luengos años, desde 1924 hasta 1929 para que el técnico de la casa terminara la instalación del transmisor HJN que era de solamene 1 kilovatio de potencia. Se puede suponer que el costo al Ministerio haya sido comparable a los 5 años de demora.

Emisoras Experimentales

En cambio: sin costo alguno para el erario, principiaron a funcionar varias radiodifusoras experimentales, transformadas mas tarde en comerciales, de propiedad de radioaficionados, entre las cuales:
HKD, La Voz de Barranquilla de Elías J. Pellet, la primera radiodifusora de onda corta en Colombia, hizo su primera transmisión el 8 de diciembre de 1929; fue su locutor Sergio Martinez Aparicio.
HKA, La Voz de Colombia de Barranquilla, de Jesús Amortegui.
HKB, La Voz de Tunja de Pompilio Sánchez.
HKF, La Voz de Bogotá, de Gustavo Uribe Thorschmidt.
HKK y HKS, La Voz del Valle, de Miguel A.Rivas, Cali.
HKM, La Voz de Chapinero de Roberto Jaramillo Ferro, Bogotá.
HKN, de Santiago Gaviria S., Medellín.
HKT, de Roberto Baena V., hoy Radio Manizales.
HKU, Colombia Broadcasting, de Alford Bros., Bogotá, que fué Emisora Nueva Granada (RCN)

Como se ve, la iniciativa privada, de los radioaficionados, había establecido hacia el año de 1930 diez radiodifusoras -sin costo alguno para el Estado- más aún: para poder difundir arte, cultura, pagaban impuestos especiales al equivocado e injusto “monopolio fiscal, artículo 137 y 138 del C.F.”, al tiempo que la Administración oficial contaba con solamente una estación.

El radioaficionado Roberto Jaramillo Ferro, además de “La Voz de Chapinero HKM”, fundó el departamento de radio del Ministerio de Defensa, y durante el conflicto con el Perú instaló en Puerto Boy el primer radiotransmisor para comunicaciones militares, no en 5 años, sino en 5 días: (memoria Ministerio de Guerra año 1933 pag. 127; v, del libro Una historia con Alas del Coronel Hebert Boy.,
pag. 188) “…el montaje dela estación de radio con su antena correspondiente fue hecho por un radioaficionado, Roberto Jaramillo Ferro, hijo del doctor Esteban Jaramillo, ministro de Hacienda en la administración Olaya Herrera.
El más hábil profesional no hubiera hecho un trabajo tan perfecto como el que realizó Jaramillo al instalar nuestra estación de radio con los escasos medios de que disponíamos…”

Con Roberto Jaramillo Ferro, con Gustavo Uribe Thorschmidt y quien esto escribe, se fundó el 18 de agosto de 1933 la LIGA COLOMBIANA DE RADIOAFICIONADOS, que el insigne ciudadano Fernando Carrizosa Valenzuela con mucho civismo y sacrificio presidió hasa el año 1946.

Liga Colombiana

Sería largo enumerar aquí las valiosas contribuciones de la Liga al adelanto de la radio en el país durante sus 36 años de vida.
Solamente quisiera mencionar que los ejemplos anteriores sugieren la conveniencia de facilitar en Colombia una adecuada expansión y orientación de la radioafición, cuya actividad en la radiocomunicación experimental, y en auxiliar al prójimo – como tan patrióticamente lo hace la Red de Emergencia de la Liga, organizada por el veterano apostol y coordinador doctor Alberto Llaña Vezga–, ojalá sean apenas el principio, el medio, para luego servier en los demás campos del saber humano: desde las comunicaciones de servicio público, a las privadas, las militares, la industria electrónica en general entre otras, la radiomédica, de la cual con orgullo recordamos tres meritorios exponentes de la radioafición colombiana: el doctor William Elasmar, presidente de la LIGA –en buena hora condecorado por el Gobierno con la Orden de San Carlos, en el grado de Caballero–; el doctor Salomón Hákim inventor de la válvula hidrocefálica que lleva su nombre; el doctor Jorge Reynolds Pombo, de la Clínica Shaio de Bogotá, especialista en la aplicación y construcción del dispositivo electrónico controlador de la marcha del corazón o “pacer”.

Ojalá que el Ministerio de Comunicaciones y el Gobierno ayuden a esta Liga; y que la misma extienda su eficacia para impulsar tales actividades, pues: “Sin comunicaciones y sin electrónica no hay progreso”